
Detrás de Nochero's Lo-Fi: El Backstage

La fusión del folklore con el Lo-Fi
El proceso creativo, la tapa y el alma de este homenaje a los Nocheros.
Nochero's Lo-Fi nació de una idea simple: rendir homenaje a Los Nocheros desde un nuevo lenguaje sonoro. Bajo la dirección de Criosho Music, este álbum lleva las melodías clásicas del folklore argentino a un universo más íntimo, urbano y relajado.
Grabado en Estudio Dos Rayos (Salta, Argentina), con la producción de Pablo Quijano, el proyecto mezcla el sonido cálido del bombo legüero, guitarras criollas y charangos, con beats digitales Lo-Fi que evocan la calma de una noche salteña.
Más que un tributo, es una forma de volver a sentir esas canciones desde otro lugar —un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo, entre la raíz y el chill.

La Tapa

El proceso creativo de la tapa de Nochero's Lo-Fi arrancó con una chispa de nostalgia. Nuestra primera inspiración fue esa tapa icónica de Los Nocheros – Tiempo de Amor, donde aparecían los primeros integrantes: Jorge Rojas, Kike Teruel, Mario Teruel y Rubén Ehizaguirre. Ese arte, con el logo azul de Nocheros, marcó una época.
De esa imagen quisimos partir: primero pensamos en un stencil de los Nocheros sobre una pared, una reinterpretación urbana de esa foto legendaria. Después apareció el logo azul, que mantuvimos como guiño a la esencia original.
Más adelante decidimos darle un giro: buscamos una imagen que conectara con el anime, algo que hablara de esa mezcla entre lo moderno y lo nostálgico. Probamos con varias imágenes hasta llegar a la chica que hoy es la protagonista. En esa imagen final, se puede ver que la remera de la chica lleva un círculo con las siluetas de los Nocheros, una versión stencil de la tapa original, un homenaje directo a esa imagen legendaria.
El fondo tenía que ser Salta, así que encontramos una foto hermosa de la esquina de Caseros y Buenos Aires, que le dio ese toque real y local. Esa esquina, con la lluvia y las luces, se fundió con el anime.
Así fue que la tapa de Nochero's Lo-Fi se convirtió en un puente visual: del adobe al neón, de los Nocheros a las nuevas generaciones, siempre con Salta como escenario.